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Cadena 3

La quinta pata del gato

Para el acuerdo de CFK hace falta honestidad intelectual

Para Cristina, el país tiene una economía bimonetaria por maldición divina, no por decisión política. Su soberbia aborta la autocrítica. Y eso impide consensuar nada con la opo.

27/10/2020 | 10:21

La carta de Cristina Fernández da mucho para hablar. Un punto clave es la supuesta convocatoria a un gran acuerdo político que, supuestamente, hizo la expresidenta en su carta.

La verdad es que parece una cortina de humo, no una convocatoria real. Las palabras de la expresidenta no tienen la menor buena voluntad de iniciar un consenso.

En primer lugar, por algo obvio. Ella dice que ese acuerdo debe abarcar “a todos los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales”. Pero resulta que a todos ellos, si no son kirchneristas, los culpa de todo en el resto de su carta. Según su carta, ella y Néstor gobernaron 12 años fantásticos y después vinieron Macri, los radicales, los empresarios y los peronistas antiK y destruyeron todo. ¿Cómo se puede acordar algo así? ¿Qué tienen que hacer todos estos sectores? ¿Sentarse calladitos a una mesa, escuchar que ella los reta y firmar lo que le pongan adelante? Imposible.

El "misterio" bimonetario

Pero hay otra cosa más profunda que dificulta cualquier acuerdo. Y es un problema de honestidad intelectual. Es el diagnóstico trucho que hace Cristina.

Ella dice que el problema central de la Argentina es que tiene una economía bimonetaria, que usa el dólar para ahorro y como medida de valor, y que en algún momento deja de funcionar porque se choca con un faltante de dólares.

¿Por qué sucede esto? Ah, bueno, ahí se termina el razonamiento de Cristina. Tira la pelota afuera. Dice que Argentina es “ese extraño lugar donde mueren todas las teorías”. Un misterio. Magia negra. Maldición divina. Se ve que somos muy raros. Qué pobreza de razonamiento para alguien que se considera tan brillante.

La pregunta que debería hacerse Cristina si fuera honesta es: “¿Por qué Argentina se queda sin dólares y los demás países no?”.

Y ahí vamos a encontrar una respuesta. Argentina se queda sin dólares porque desde hace décadas su clase política emite sin parar dinero falso. No hay un faltante de dólares. Hay un exceso de pesos.

Y hay exceso de pesos porque nuestros políticos son pésimos. Sólo saben mantenerse en el poder si gastan cada vez más en demagogia y clientelismo. Y para financiar este gasto público siempre excesivo y en alza terminan emitiendo pesos falsos.

Ese exceso de pesos genera inflación, entonces todos nos queremos desprender de los pesos y demandamos dólares y los escondemos. Y ahí es cuando “faltan” dólares.

Ella, la peor de todos

Cristina a esto no lo puede decir. ¿Por qué? Porque ella ha sido la peor de todas en esto. A diferencia de los demás presidentes, ella recibió un gobierno, con superávit fiscal (es decir, no había pesos de más) y una economía que exportaba más de lo que importaba (es decir, le sobraban dólares). Por eso no había inflación.

Y ella fue tan demagoga y clientelar que durante su gobierno eso se perdió. Cuando ella se fue, esos superávits gemelos se transformaron en déficits gemelos. Ella dejó exceso de pesos y faltante de dólares. Por eso se fue dejando un banco central con reservas negativas y un cepo que no había recibido. Fue su ineptitud para gobernar sin dilapidar lo que devolvió la inflación a la Argentina.

Este es el nudo sobre el que los políticos argentinos deberían acordar si queremos terminar con la economía bimonetaria. Deben acordar cómo van a hacer para gobernar sin demagogias que los obliguen a imprimir pesos falsos.

Pero Cristina Fernández no puede admitir este punto de partida. Porque en esto ella fue la peor de todas. Y es demasiado soberbia para hacer una autocrítica a fondo. Esa incapacidad la obliga a culpar de todos los males a los demás, porque según ella, nada es culpa de ella.

Y así jamás será posible acordar nada. Porque, para llegar, a un acuerdo, hay que tener un mínimo de honestidad intelectual. Y ella no parece tenerlo.

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