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Política esquina Economía

Alberto, pedile la Play a Máximo

El kirchnerismo ignora el principio de realidad. Cristina se borra. El presidente usa de chivos expiatorios a los mismos a los que pide apoyo. Erra el diagnóstico. Y encima festeja una paliza.

15/11/2021 | 17:24

Desde las Paso, la coalición de gobierno perdió la conexión con la realidad. Ayer mostró que sigue desconectado.

Empecemos con Cristina Fernández. Esperó a que se conocieran las mesas testigo para avisar que su médico le había recomendado reposo. La vicepresidenta no sólo se negó así a poner la cara por una derrota de la que fue la estratega. También parece creer que puede engañar a alguien con esas excusas.

Después apareció Alberto Fernández con un video grabado y leído. Ahí convocó al diálogo a la oposición. Al mismo tiempo la responsabilizó por todos los males, con la acusación infantil de haber "endeudado al país con el FMI". O sea: les pide que compartan con él el costo del ajuste y al mismo tiempo los enchastra con una mentira. ¿Así quién le va a poner el hombro? Alberto está disociado de la realidad.

En el mismo acto Alberto sostiene que la deuda con el FMI "es el escollo principal que tiene la Argentina". Si ese es el diagnóstico del presidente, estamos perdidos. No puede estar errado. La deuda con el FMI no es más que uno de los resultados del modelo de déficits gemelos que reinstauró Cristina Fernández y que nunca se ha revertido. El Estado gasta constantemente de más. Y eso lleva a impuestos que matan empresas, a endeudamiento insostenible y a emisión sin respaldo. A default y a inflación. Ese es el escollo principal. Si Fernández no lo sabe, está divorciado de la realidad.

Luego, transmitiendo desde ese mismo universo paralelo, Fernández terminó de confirmar su disociación: llamó a festejar un triunfo electoral que ni siquiera sus seguidores más fanáticos pueden identificar.

En efecto, el kirchnerismo no ganó en votos: por cada 10 votos que obtuvo Cambiemos en todo el país, el Frente de Todos sacó 8. Tampoco ganó en la provincia de Buenos Aires, el distrito que más le importa al kirchnerismo. Tampoco ganó en los distritos más importantes: perdió en los 5 más grandes y recién conoció la victoria, por un pelo, en Tucumán el sexto distrito en votantes. Tampoco ganó en una mayoría de provincias, más allá de sus tamaños: ganó sólo en 9 y perdió en 15. Tampoco aumentó su poder institucional: en el Senado perdió el quórum y la mayoría simple y en Diputados quedó con 118 de los 120 diputados que tenía.

No hay ninguna manera de ver algo parecido a una victoria en la paliza que ayer recibió Alberto Fernández y que Cristina decidió ignorar, como los chicos que cierran los ojos para que desaparezca el cuco. Alberto va a tener que pedirle la Playstation a Máximo. Sólo en ese mundo virtual va a poder tener el festejo al que convocó para el miércoles.

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