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Cadena 3

La quinta pata del gato

El mecánico de Los Zorros, en la trampa de la decadencia

El gobierno infla consumidores inactivos con sueldos estatales y subsidios. Y a la vez aniquila a impuestazos a los que producen algo. Es la receta infalible de la inflación y la pobreza.

07/06/2021 | 19:09

Todo el fin de semana las redes sociales ardieron. Es porque miles de monotributistas, laburantes independientes que venían pagándole religiosamente a la Afip, de pronto se encuentran con que tienen una deuda, en general equivalente a una cuota y media. Es por el aumento del monotributo en medio de la mishiadura general que -el colmo de lo insólito- es retroactivo a enero.

Encima eso coincide con el aumento del 40% que Cristina Fernández y Sergio Massa firmaron para sí mismos, para los senadores y diputados y para todos los empleados del Congreso. Por ejemplo, el aumento aumento alcanza a los 1.500 empleados de la Biblioteca del Congreso, un estacionamiento de acomodados. ¿Para qué hacen falta 1500 empleados? ¿Les van a leer a la casa a cada lector?

Esta la trampa perfecta en la que están metidos en Argentina todos los que trabajan de verdad.

¿Cómo funciona esa trampa? Es sencilla. El gobierno infla consumidores con sueldos públicos altísimos (como los del Congreso) y subsidios -altos y bajos- a millones de personas que no trabajan. A todos les pone plata en el bolsillo, sin que tengan que hacer nada.

Y, al mismo tiempo, aniquila con impuestos a quienes sí trabajan. A veces esos impuestos son explícitos (como el monotributo) y otras veces están disfrazados (como la inflación). Quienes trabajan se desmoralizan. Sus ingresos terminan siendo como los el ingreso de los que no hacen nada. Es lo que dijo hace un rato Fernando, nuestro oyente de Los Zorros, que es mecánico, paga el monotributo con esfuerzo y ahora se encuentra con que le debe a la Afip. Lo que él pague, servirá para pagarle una partecita del sueldo al bibliotecario trucho.

La trampa es perversa. Porque así hay cada vez más consumidores, pero cada vez menos productores. Todos quieren ser empleados del Congreso. Y nadie quiere ser mecánico.

Eso explica al mismo tiempo tanto la inflación como la pobreza. La inflación sucede porque hay demasiada gente con billetes impresos que van a la megagóndola del supermercado social a retirar bienes y servicios. Pero allí hay cada vez menos productos porque menos gente trabaja. Entonces la misma o una menor cantidad de latas de tomate es comprada con una mayor cantidad de pesos. Resultado: inflación.

Y al mismo tiempo explica la pobreza. Porque así, sencillamente hay muy poquitas cosas para consumir.

Esto es obvio. Es casi una fórmula matemática. Y, encima, Argentina lo tiene probado empíricamente. Sucede todas las semanas a la vista de todos, como ahora con los monotributistas.

Pero esto no cambia. El gobierno kirchnerista no quiere cambiar. Porque sus votantes tienden a ser justamente los subsidiados. Y el antikirchnerismo no quiere, no sabe o no puede cambiarlo.

Y, mientras eso no cambia, Argentina seguirá matando a sus mecánicos e inflando a sus ñoquis bibliotecarios. Es la trampa perfecta. Y nos viene llevando desde hace años a la decadencia.

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