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Cadena 3

Oposición

Una sesión psicoanalítica para Cambiemos

La oposición debería decidir si va a ser la segunda marca del estatismo demagógico o si va a ser la representación política de quienes no viven del Estado.

04/05/2020 | 17:48

Es un caso menor, chiquito. Pero sirve para preguntarse qué quiere ser Cambiemos, la alianza del PRO y la UCR que en las presidenciales se llevó 41% de los votos.

Se trata del aumento para empleados del Congreso que impulsaron los presidentes del Senado, Cristina Fernández, y de Diputados, Sergio Massa.

En medio de la pandemia, ambos decidieron que los pocos empleados que sí van a trabajar cobren, además de su sueldo, 2.300 pesos extra por día trabajado. Un premio incomprensible.

La cuarentena ya dejó a millones de personas del sector privado sin ingresos o con ingresos muy disminuídos en mayo y abril. Los empleados estatales nacionales, en cambio, han cobrado religiosamente sus sueldos en blanco, enteritos, la mayoría desde la comodidad de sus casas.

Y ahora a este grupo les regalan otro privilegio. No sorprende. El partido en el gobierno se dice progre, pero en realidad son estatistas. Allí, en las burocracias estatales de las ciudades, está su militancia.

Uno debería esperar que el PRO y la UCR utilicen estos hechos, que son menores pero tienen fuerte carga simbólica, para distinguirse, para oponerse, para decir: “Esto es una injusticia”. Sobre todo en un día como hoy: mientras el Congreso hace regalitos a quienes viven de los impuestos, la Afip es un infierno para cada contribuyente de impuestos que intenta hacer un trámite.

Sin embargo, sólo Patricia Bullrich y un par de legisladores PRO, distribuyeron un comunicado de Cambiemos, rechazaron los nuevos privilegios para los que viven dentro del castillo de la monarquía populistas y que tienen que pagar los siervos que sobreviven afuera. Ni el PRO ni la UCR, como bloques, salieron a rechazar con ganas y con fuerza la decisión. Sólo tenían que patear el penal. Si hubieran querido.

Cambiemos tiene que hacer urgente un congreso -o una masiva sesión psicoanlítica- para decidir quién quiere ser. Tiene que decidir si va a ser la segunda marca del estatismo demagógico que lotea el Estado entre sus tribus. O si va a ser la representación política de los argentinos que no viven del Estado o que, trabajando para él, no se limitan a ordeñarlo a cambio de nada.

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