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Cadena 3

Crisis sanitaria

Cuarentena: las cosas que vamos a extrañar

Calles sin cortes de piqueteros. Accidentes de autos en picadas. Y, sobre todo: nos asaltaron menos. A propósito: ¿de qué vivieron los choros estos tres meses?

11/06/2020 | 17:47

Ya sé, la cuarentena nos tiene repodridos. Sin embargo, estoy seguro de que hay cosas que ya empezamos a extrañar, a medida que el confinamiento se diluye.

Por ejemplo, ya reaparecieron los piqueteros. En Buenos Aires, en Córdoba, vuelven a cortar las calles, a transformar las ciudades en un infierno. La verdad es que estuvimos tres meses sin ellos y el mundo no se cayó.

No es la única protesta social que vuelve. Sin ir más lejos, hoy volvió el Suoem de la casta de empleados municipales a encabronar las calles de Córdoba como en los viejos buenos tiempos. A clavarse en la calle.

Otro beneficio obvio de la cuarentena: la baja de accidentes de tránsito. No hay cifras sistemáticas. Pero sí parciales. Por ejemplo, el gobierno de San Luis indicó que, del 20 de marzo a hoy, los accidentes cayeron 55% en las rutas y 50% en las ciudades. Capital Federal alcanzó un récord histórico: 61 días sin un solo muerto por el tránsito ¿Ahora volveremos a estrellarnos como moscas? Las aseguradoras de autos: esas sí que hicieron negocio con todos los coches guardados en los garages.

Por último, lo que más vamos a extrañar: la fuerte caída de los delitos más comunes. Los de la vía pública (arrebatos, etc) y los robos domiciliarios. Las estadísticas no están. Pero esa es la impresión generalizada, incluyendo a las autoridades policiales. Que de todos modos no se hacen grandes ilusiones. Es obvio que cayeron porque las calles se vaciaron y los arrebatadores se quedaron sin mercado. Y porque las viviendas están siempre ocupadas y eso incrementa muchísmo el riesgo de ladrones y rateros.

Cuando volvamos a salir, los dos tipos de delitos se van a incrementar. ¿No podría mantenerse una mayor presencia policial, como nos acostumbramos a ver en la cuarentena? Es que no hay más policías en la calle. Son los de siempre pero los vemos más. Primero porque no hay multitudes que los tapen. Y segundo porque fueron relocalizados para control de la cuarentena (puentes, avenidas, etc) y eso los hizo más visibles. Ahora, cuando vuelvan los arrebatadores y los vaciadores de viviendas, muchos policías deberán volver a desperdigarse a los barrios y los veremos menos.

Una reflexión. La pobreza suele usarse para justificar la existencia de arrebatadores y ladrones. Sin embargo, en la cuarentena la pobreza aumentó, pero los choreos bajaron. ¿De qué vivieron en estos tres meses los choros? ¿No podrían hacernos el favor de seguir viviendo de lo mismo y dejar de robarnos los celulares, las bicis, los plasmas y el caniche? Es una cuestión clave. En una de esas alguien encuentra la respuesta. Mirá si el legado que deje la cuarentena llega a ser una caída de la inseguridad en este tipo de delitos. Qué golazo sería.

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