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Cadena 3

Consecuencias del acuerdo

Otra grieta: el relato de la deuda

Los datos de hoy del Ministerio de Economía desmienten algunas fábulas K, necesarias para justificar el ajuste que tal vez haya que hacer ahora y que antes obstaculizaban.

04/08/2020 | 14:17

El principio de acuerdo con los bonistas implica para el gobierno kirchnerista asumir una dosis de realismo que no es fácil de vender a sus sectores más radicalizados, que necesitan dividir el mundo en buenos y malos.

Así que esta mañana se relanzó una operación vieja y clave: culpar al macrismo por “la deuda”. El kirchnerismo necesita subirse a esa y otras lomitas morales para justificar el ajuste que deberá hacer por las buenas o por las malas, después de negar que una racionalización del Estado y una reconversión de la economía fueran necesarias para sacar a la Argentina de la decadencia.

Por ejemplo, el senador hipercristinista Oscar Parrilli acaba de “recordar” que “más del 70% de la deuda que tiene la Argentina fue tomada por la gestión Macri”.

Bueno, eso es una distorsión. Los datos oficiales que hoy da el Ministerio de Economía de Martín Guzmán dicen que la deuda bruta del Estado largó en 192 mil millones de dólares con Néstor Kirchner. Cuando Cristina inició su segundo mandato había subido apenas a 197 mil millones. Cuando CFK se fue era de 240 mil millones (subió 22%). Y cuando Macri se fue era de 323 mil millones (subió 35%%). Es mucho, pero es la mitad de lo dice Parrilli.

Pero además el planteo, así, es incompleto.

Primero: ya en los 90 y al inicio del kirchnerismo el Estado había tomado prestados por decreto los fondos de las AFJP. Era deuda documentada. Cuando CFK estatizó las AFJP esos pagarés se esfumaron mágicamente. A cambio, el Estado asumió pagar todas las jubilaciones futuras que las AFJP ya no iban a pagar. Es una deuda de miles de millones de dólares tomada por el kirchnerimo, que no figura.

Segundo: Néstor recibió un Estado con superávit fiscal y se lo heredó a su esposa. Ella desbarató todo eso. Y reinstauró el déficit fiscal creciente y continuo en un país sin crédito, y se dedicó a financiarlo con emisión. Por eso la inflación también reapareció con ella. Hubo siete años seguidos de déficit del estado demagógico y financieramente inviable que ella montó. Tomando los datos de Kicillof, cuando CFK dejó el gobierno, el déficit financiero era de 3,5 puntos del PIB. Esos rojos con algo debían financiarse: pagadioses que Kicillof le firmaba al Banco Central y a la Anses, entre otras cosas.

Seguir con ese déficit fabricador de emisión y deuda era inviable. Lo sabía todo el mundo. Macri asumió e intentó bajarlo. El mayor obstáculo para eso fue el Partido del Estado K, con control del Congreso y de la mayoría de las provincias. Sin poder ajustar, Cambiemos optó por el gradualismo, que no bajó el déficit y efectivamente se financió tomando más deuda con privados. En 2018 los privados vieron el riesgo de default y dejaron de prestar. Entonces Macri apeló al FMI, para sustituir una deuda por otra, a tasas más bajas.

Ahora, tras el acuerdo con los bonistas, es el turno K de poner en caja las cuentas fiscales. Y para eso necesitará de toda su reconocida capacidad para construir relatos.

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