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Cadena 3

Las dos pandemias

O imprimimos para todos, o no imprimimos para nadie

¿Quién dijo que es más valioso un ñoqui del Senado -en cuarentena hace años sin siquiera ir a Buenos Aires- que un obrero de la construcción que ya se quedó sin trabajo?

11/04/2020 | 11:36

El establishment político argentino está más en la luna que nunca. Sí, cuando hablan dicen que esta situación es excepcional, que es algo nunca visto y etcétera.

Pero en lo escencial actúan como siempre. Se cuidan su propio traste, como hicieron siempre.

Básicamente, cuidan dos cosas. Una, es cómo contener a la pobreza que esta misma lógica ha fabricado en 50 años, para evitar una revuelta, un conflicto. La otra cosa que cuidan es mantener contentas a sus burocracias estatales, que son la base de su poder.

Para mantener a estos dos sectores, nuestros políticos siempre reventaron de impuestos a los privados, se endeudaron hasta el default constante y emitieron dinero hasta hacernos el país más inflacionario del mundo.

Y lo siguen haciendo. Como si aquí no hubiera pasado nada. El gobierno nacional imprimió en marzo casi 600 mil millones de pesos. Con eso reparte dinero sin interés al Estado nacional, a las provincias, a los municipios y a las empresas estatales.

En cambio, al sector privado lo condena a muerte. Los gobiernos todavía remolonean, andan dando vueltas para suspender el cobro de impuestos.

Y mucho menos permite el Estado que los privados participen de la megaemisión de dinero. A las empresas sólo les ofrece un apriete a los bancos para que éstos les presten dinero a las empresas al 24% anual. De todos modos, los préstamos no aparecen.

Así, la platita caliente es sólo para las cúpulas que manejan el Estado, que encima dicen “a mí no me corran con la economía”, como acaba de plantear, con enorme displicencia, el presidente Fernández.

Vengan, políticos; vengan a correr ustedes. Vengan a seguir pagando impuestos y proveedores, sin despedir ni suspender empleados, y sin bajar sueldos. Vengan a hacer eso sin poder imprimir billetes. A ver cómo hacen.

Alguien tiene que avisarles a las autoridades que siguen actuando como si el mundo fuera el de siempre, pero que no se puede seguir haciendo eso. No es más valioso el ñoqui del Senado que está en cuarentena desde hace tres años en Traslasierra sin siquiera ir a Buenos Aires -y que acaba de cobrar completita su fortuna correspondiente a marzo- que el empleado de la construcción que está por perder su trabajo si no lo perdió ya.

Si vamos a emitir un océano de billetes, esta vez imprimamos para todos. Y, si no, no imprimamos para nadie.

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