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Cadena 3

Zafar del default

La curva de la deuda y la curva del coronavirus

Al final, ¿cuánto "nos ahorramos" en el acuerdo con los bonistas? ¿"Ahorramos" algo? La clave es el tiempo que se compra, que, de paso, beneficia a Fernández. Y no habría que desperdiciarlo.

06/08/2020 | 13:45

¿Vieron que hay cifras muy distintas dando vueltas sobre lo que “obtuvo” o lo que “ahorró” Argentina en la negociación con los bonistas. Algunos hablan de 42 mil millones de dólares. Otros de 30 mil millones. Otros de 25 mil millones. ¿Por qué estas diferencias?

Bueno, porque en realidad Argentina deja de pagar ahora lo que va a pagar más adelante y a una tasa de interés menor. Así que el presunto “ahorro” depende de los tiempos que se consideren.

El economista Esteban Domecq, de la consultora Invecq, hizo un análisis minucioso de los nuevos bonos y el nuevo cronograma de pagos.

Y su conclusión es esta. Los vencimientos de la deuda estaban concentrados en los próximos años, en particular entre 2022 y 2003, es decir la presidencia de Alberto Fernández. En el gráfico de pagos, se ve una curva que sube en esos años y que el economista identifica como un elefante. “Con el acuerdo, explica Domecq, hemos corrido el elefante para adelante”. Los pagos volverán a incrementarse desde 2025 hasta 2030, según su análisis.

¿Cuántos dólares representa el elefante? Unos 32 mil millones, dice Domecq. Eso es lo que se patea para adelante.

Ustedes dirán: “¿Pero cómo? ¿Entonces no se “ganó” nada?

Bueno, sí se ganó. Primero, el sólo hecho de ganar tiempo representa dinero. No es lo mismo pagar 100 pesos ahora, sobre todo si no los tengo, que pagarlos dentro de 3 años, sobre todo si tengo esperanzas de conseguirlos. Cualquiera que haya entrado al Veraz lo sabe. Por otra parte, si bien hubo una quita, fue muy pequeña. Y, aunque la tasa de interés tuvo una rebaja profunda (esa es la gran ventaja del acuerdo) también es cierto que al extender los plazos esa tasa más vieja se aplica más tiempo, así que en parte se compensa.

En definitiva, la conclusión es que hemos ganado tiempo.

La lógica, si lo pensás un cachito, es parecida a la del inicio de la cuarentena, cuando los especialistas nos explicaban que iba a ser difícil esquivar el pico de contagios, pero que si nos confinábamos en nuestras casas le íbamos a dar tiempo al sistema de salud para prepararse, para no colapsar cuando explotaran los contagios.

Con la deuda pasa lo mismo. El gobierno no tiene que pagar ya los 100 pesos. Pero tiene que hacer bien las cosas para tener los 100 pesos en unos años, cuando haya que empezar a pagar, para no caer de nuevo en el Veraz. Por eso hay que exigirle a Fernández que no desperdicie la ventaja de no pagar que tendrá en lo que le queda de mandato y que haga las reformas necesarias para su sucesor no vuelva a encontrarse en la puerta de un default.

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