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Cadena 3

Tormenta perfecta

Empleo: un dilema horrendo, como el de los respiradores

¿Hay que mantener la prohibición de despidos, a riesgo de que mueran empresas? ¿O sacrificar puestos para que sobrevivan las organizaciones?

03/06/2020 | 14:43

Los 75 días de cuarentena ya son la tormenta perfecta para decenas de miles de empresas y cientos de miles de empleos.

La cadena de pagos está destruída, al punto de que el Banco Central evalúa un nuevo y masivo esquema de préstamos para levantar miles y miles de cheques rebotados. La cadena de proveedores está muy resentida: en algunos casos se agotaron los stock por la baja de persianas; en otros los stock están bajo siete llaves porque las empresas no saben si los van a poder reponer si la inflación vuelve a saltar o si siguen restringiendo importaciones.

Después está el consumo. No sólo afectado por las prohibiciones de abrir negocios. Incluso donde se puede abrir, falta transporte público, los consumidores no circulan. Incluso hay quienes detectan una especie de depresión del consumidor, una apatía desarrollada en el confinamiento.

Y encima de todo están los costos. Las empresas están paradas pero el reloj del taxi les siguió corriendo desde el 20 de marzo: alquileres, impuestos, servicios, cuotas de préstamos.

Obviamente, lo más duro son los salarios: una fuga insostenible cuando una empresa no facturan y al mismo tiempo le prohíben despedir. Para este los sueldos de mayo hay 300 mil empresas que se anotaron para recibir el subsidio parcial a los salarios de 2,7 millones de empleados. Junio y el medio aguinaldo ya se vienen encima como si fueran un hachazo.

El gobierno tiene cada vez menos margen para seguir emitiendo cordilleras de pesos sin respaldo cada mes. Ya avisó que en ciertos sectores y en el interior, donde la economía empezó a abrirse, el subsidio a los salarios se achicará.

Se vienen semanas para un dilema tan horrendo como el que afrontaban los médicos italianos para decidir a quién darle y a quién no el respirador: ¿hay que seguir blindando los empleos que existían en el antiguo mundo prepandemia, aun a riesgo de que eso signifique la muerte de las empresas, lo que al final implicaría la muerte de todo su plantel? ¿o hay que proteger en cambio a las empresas, permitir que despidan, para que puedan adaptarse y, con ellas, puedan sobrevivir al menos algunos de los empleos que tenían antes? Será un debate inevitable.

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