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Cadena 3

Idea

El ministro de las madres y las novias

Martín Guzmán no se enoja jamás. Pero elude los temas para los que no tiene respuestas -como todo buen político- con una retórica no muy efectiva.

16/10/2020 | 13:29

Martín Guzmán es amable, atildado, educado, y responde invariablemente a las peores chicanas con sin la menor dosis de ironía o enojo. Buen tipo parece. Es el ministro de Economía ideal de las madres y las novias. El yerno perfecto en un gabinete de gobierno.

Hoy, Guzmán está en el eje de la tormenta. Alberto Fernández y Cristina Fernández parecen haber consensuado que las responsabilidades se concentren en él.

Así que todas las miradas están puestas en él. Lo más urgente: todo el mundo quiere saber si Argentina va a poder estabilizar el mercado monetario, financiero y cambiario. Si no, nadie va a soltar ni un solo dólar ni aceptar un solo peso.

El ministro ideal acaba de participar en Idea y, la verdad, esa duda central sigue sin ser despejada. Pese a su amabilidad y seriedad, Guzmán eludió puntos claves con una retórica no muy elaborada.

Primer ejemplo. Explicó que el cepo al dólar es necesario para resguardar los dólares en un momento en que el Estado debió emitir demasiados pesos por culpa de la pandemia. Y remarcó que el cepo fue puesto por el gobierno anterior.

Para ser realista: el primer y más largo cepo fue iniciado en 2012 por Cristina Fernández, la madrina política de Guzmán, que ya entonces le empezó a dar a la maquinita de los pesos sin que hubiera pandemia ni nada. No emitimos pesos por la pandemia. Argentina lo hace por otras razones, que el gobierno no tiene la valentía de admitir ni mucho menos de cortar.

Segundo ejemplo. Dijo Guzmán que el cepo sólo se podrá sacar cuando las reservas sean más robustas, pero resulta que desde que ya quedó demostrado varias veces que los cepos espantan a los dólares. Es lo que se vio en este mes de cepo extremo: las reservas, en lugar de robustecerse, como promete Guzmán, siguieron cayendo. Este mes, su remedio fue peor que la enfermedad.

Tercer ejemplo. “¿Cuántas reservas líquidas quedan?”, le preguntaron en Idea. Guzmán no quiso dar un número. Pero para tratar de tranquilizar a quienes temen que cualquier noche de estas el BCRA diga “no hay más”, Guzmán dijo que no sólo hay que considerar los dólares líquidos que tiene el banco si no “los que se pueden hacer líquidos”. Es un engaño para chicos de primaria. Si son recursos que se pueden hacer líquidos, entonces no son líquidos ahora. Vale para el mundo de la física y para el de las monedas. Puedo vender un departamento y hacerme de dinero líquido. Pero hasta que no lo haga, tengo un depto, no billetes.

Amabilidad le sobra a Guzmán. Pero tiene que mejorar un poco sus argumentos. Porque mientras él decía todo eso, el dólar blue rozaba los 177 pesos.

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