Jujuy, espejo del país de la peste

Covid 19

Jujuy, espejo del país de la peste

10/08/2020 | 14:24 | Hoy Argentina, entre 157 países, ya está en el lugar 17 entre los que tienen más casos y en el puesto 39 entre los países con más casos por habitante. 

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El gobierno jujeño está anunciando una mayor flexibilización de la economía, al mismo tiempo que crecen los casos de coronavirus y la ocupación de camas críticas supera el 90%.

Una provincia chica como Jujuy viene sumando de a 130 casos diarios, un montón contra los 202 que también preocupan en una provincia grande como Córdoba.

El gobernador Gerardo Morales había sido de los primeros en ordenar el confinamiento más draconiano. Ni siquiera permitía que los estudiantes jujeños en otras provincias volvieran a pasar la cuarentena con sus familias, por ejemplo. Jujuy estuvo cerrada a cal y canto.

Y sin embargo, luego de 144 días, ahí están los casos en alza, los hospitales cerca del colapso.

¿Por qué entonces ahora flexibilizan? Lo dice el propio Morales: "Hay muchos comercios que están por cerrar y dejar gente en la calle”, admite, sin vueltas.

Por supuesto, no todo será igual en todo el territorio. Algunas ciudades y pueblos seguirán muy limitadas.

Con todo, significa un cambio total de mirada. También lo sintetiza Morales, que ya no es el Torquemada del Covid19: “Vamos a tener que convivir con el coronavirus”.

Jujuy exhibe, en chiquito, lo que pasa en el país. Una de las tres cuarentenas más largas y duras del mundo no sirvió para eludir el virus. Sirvió para no colapsar al principio y para preparar los hospitales. Pero tuvo un costo altísimo y tal vez innecesario.

Hoy Argentina, entre 157 países, ya está en el lugar 17 entre los que tienen más casos y en el puesto 39 entre los países con más casos por habitante. Pero todo indica que eso se agravará: porque ahora es el sexto país con más casos nuevos por día.

Al inicio de la cuarentena muchos advirtieron que el problema no era destruir la economía, perder el ciclo lectivo, cerrar las universidades, incinerar miles de empleos durante dos meses a cambio de aplanar la curva y ganarle tiempo al virus. El riesgo grave era hacer todo eso durante cinco meses para, al final, recibir de todos modos el golpe del coronavirus.

Tiene razón Morales: “Hay que aprender a convivir con el coronavirus”. Pero eso debimos haber hecho hace cuatro meses. Ahora, cuando ya estamos agotados y destruidos económicamente, vamos a convivir con el coronavirus porque no nos queda otra, no como parte de una decisión que tal vez -remarco "tal vez"- hubiera sido más inteligente y que nunca se tomó.