Massa y Ganancias o cómo hacer mal el bien

La quinta pata del gato

Massa y Ganancias, o cómo hacer mal el bien

09/02/2021 | 12:04 | Bajar impuestos siempre está bien. Pero mientras no se baje el gasto público y se cobre el impuesto inflacionario es casi imposible hacerlo bien.

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En esta columa estamos a favor -en principio siempre, de cualquier modo- de toda reducción de impuestos que haga el despilfarrador Estado argentino. Así que no es fácil encontrarle la quinta pata a la rebaja del Impuesto a las Ganancias para las personas humanas que impulsa Sergio Massa.

Y sin embargo, tiene quinta pata. ¿Y por qué? ¿qué te puede parecer mal de que se rebaje el impuesto a las Ganancias?

Y bueno, la verdad es que hay un problema. Si el Estado, que está quebrado porque gasta mal y mucho más de lo que recauda, va a dar una rebaja impositiva, pues entonces yo no la haría en Ganancias, justamente.

Porque Ganancias -que en realidad debería llamarse impuesto a los ingresos, como en todo el mundo- es el impuesto más equitativo y menos distorsivo, el más sano y menos injusto de todos. Si tus ingresos no superan cierto límite, no pagás. Y a partir de ahí, cuanto más ingresos tenés, más pagás. Por eso lo paga menos del 10% de la población activa.

Es cierto que se empieza a pagar desde muy abajo. Este año, antes de este proyecto de Massa. un empleado casado con dos hijos con un sueldo bruto de 120 mil pesos iba a empezar a tributar Ganancias. Se lo vendió como un disparate porque el sueldo neto de ese tipo no está muy lejos del límite para ser pobre. Pero lo que no te dijeron es cuánto pagaría de Ganancias esta persona en todo el año: apenas 674 pesos. O sea, Ganancias es muy gradual. Si empezás a pagar, pagás muy poquito.

Además, desde la reforma que le metió Macri, el piso a partir del cual se empieza a pagar Ganancias ya sube automáticamente con el índice de salarios que calcula el Indec. Es decir, Massa le va a dar un beneficio extra a quienes pagan uno de los poquísimos impuestos que ya están más o menos desacoplados de la inflación.

En cambio, lo que el Gobierno sigue sin bajar es el impuesto inflacionario, que afecta mucho a quienes tienen sueldos bajos y a los que Ganancias no les va ni les viene. 

¿Cómo funciona este impuesto inflacionario? El Estado, si gasta más de lo que recauda -y al bajar Ganancias va a recaudar menos- se cubre emitiendo pesos. Y esa emisión genera inflación.

¿Cómo esto aumenta el llamado impuesto inflacionario? Es simple. Si una botella de aceite costaba 100 pesos, pagabas 21 pesos de IVA. Si ahora esa botella vale 200 pesos, pagás 41 pesos de IVA. A menos que tu sueldo también se haya duplicado, terminás pagando de IVA una proporción mayor de tu sueldo. Te subieron el IVA sin que te dieras cuenta.

En definitiva, el mayor cambio impositivo que está haciendo el gobierno K en toda su gestión es para beneficiar -incluso por encima de la inflación- a los 2,3 millones de trabajadores con ingresos altos, mientras les sigue cobrando impuesto inflacionario a 9 millones de asalariados en blanco con sueldos bajos.

No es muy lógico que el Estado deje de recaudar un impuesto razonable y equitativo a los ingresos más altos mientras sigue cubriendo su déficit emitiendo pesos y generando el impuesto inflacionario que les cobra, sobre todo, a los trabajadores de menores ingresos.

En definitiva, bajar impuestos está bien. Pero empezar por Ganancias está mal. En mi modesta opinión, en eso consiste la curiosa fórmula de Massa: en hacer mal el bien.